Kristalina en el balcón del 17 de octubre


                    Kristalina en el balcón del 17 de octubre
El ministro Guzmán volvió con poco de Estados Unidos, pero el kirchnerismo imagina mucho. Cuando en agosto pasado Alberto Fernández celebró el acuerdo de reprogramación de deuda con los bonistas privados, las voces más prudentes del oficialismo y de la oposición advirtieron: era un paso necesario, pero no suficiente, para superar la crisis económica argentina. Y no sólo porque faltaba un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el principal acreedor, sino porque el Gobierno no presentaba un programa económico consistente. Decía que no era necesario. No antes de resolver el ahogo del sector externo.